Soy el vino agrio. El vicio. El mal.
Soy el naúfrago rebelde en contra de la felicidad
Río lesbiano
Con música de Ana Tijoux, la tremenda rapera con vidrio molido en la lengua,
vestida de monja, que dijo: «tenemos que ser atractivas […] y cantar muy bonito y
ojalá vernos muy ricas arriba del escenario […], una como música se cuestiona y
dice: Chucha, ¿cuál es mi capacidad de movimiento acá…?».
Quiero un río de formas mágicas habitado por bagres plateados,
sábalos pintos y feroces seres anfibios hermafroditas.
Quiero un río saludable como el Yaquerana que con media taza de sus aguas
es suficiente para refrescar la vagina de la madre tierra.
Quiero un río anémico.
Quiero un río acechado. ¡Trágico! Lleno de fatalidades.
Quiero un río infatigable como el Cumbasa, por ejemplo.
Quiero un río mental sobrecargado de falsías y ninguna ilusión.
Quiero un río haciendo pactos con el diablo
para que de ese modo la vida fluya endiabladamente.
Quiero un río cenizo cada noche en mi puerta
que no se parezca al Sena de aguas podridas.
Quiero un río en serio peligro como el Marañón
y el millón de peces y algas narcotizados,
flotando en sus aguas envenenadas.
No quiero un río con reliquias modernas ni viejos tesoros.
Quiero un río mítico, esquivo al Amazonas.
Quiero un río enfermizo y otro, apenas saludable.
Un río de lava ardiente, no deseo.
Quiero un río entremezclado
de chacota y sátira mofándose de la ciudad sin seso.
Quiero un río con las manecillas de un reloj naufragando
en el lomo aguachento de la noche.
¡Quiero un río falaz!
Quiero un río sentimental en grado sumo.
Un río en trance becqueriano, romántico,
ahíto de tristezas mil, exudando materia floral
como si se tratara del árbol del guayabo. ¡No!
Quiero un río con una almita emocionada, carita pálida, ahogado en zumo lésbico.
Quiero un río conmovedor, oiga usted, pendolista consumado, preciosista excelso,
versificador de palíndromos y ditirambos. Dueño de todas las églogas, permíteme,
¡quiero un voluptuoso río de aguas lésbicas, partidario de fiebres elevadas que saque
del letargo a vírgenes, santas, reprimidas, ingenuas y las no tanto,
y excéntricas normales, por igual!
Deseo una vida lésbica a tu lado.
¡Río lesbiano como un cuerpo frenético deseable,
mojada como estoy quiero hundirme en ti!
¡Hundirme en ti, río lesbiano! ¡Amantísimo!
Amante deseado hasta el delirio
te espero con el hambre de siempre.
¡Oh, río lesbiano, poséeme! ¡Hazme tuya!